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	<title>El Cajón de tus Secretos &#187; relato</title>
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		<title>Un vibrador para hacerte correr &#8211; Relato erótico</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Feb 2022 01:12:55 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Hubo una época, hace no mucho tiempo, en que no me gustaba el sexo oral. Escuchaba a mis colegas hablar de las mamadas como si fueran la hostia, pero yo no sentía ningún interés por ello. Era apenas un chaval que estaba intentando entenderse a si mismo y su propia sexualidad, y sentía mucho más [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">Hubo una época, hace no mucho tiempo, en que no me gustaba el sexo oral. Escuchaba a mis colegas hablar de las mamadas como si fueran la hostia, pero yo no sentía ningún interés por ello.</p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Era apenas un chaval que estaba intentando entenderse a si mismo y su propia sexualidad, y sentía mucho más interés por los coños. Era más una cuestión de simplemente meterme dentro, tenía deseos de mirar, de tocar, de lamer, de estimular. Tenía por aquel entonces una novia, que era tan inexperta como yo, y que me tomaba por el pelo (lo tenía largo en aquel entonces) y me hacía comer de su coño hasta el hartazgo. Y como no me hartaba, aquellas sesiones se extendían mucho. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Romper con esa chica me quebró. Un primer amor, una primera ruptura, un primer dolor. La primera vez duele más, pero luego te acostumbras al sufrimiento, y puede que incluso llegue a gustarte. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Tenía una profesora en la Universidad que era bastante joven, unos diez años mayor, con quien hablaba mucho. Me pilló escuchando el Loveless de My Bloody Valentine, que era el soundtrack de aquella tristeza y me recomendó a Los planetas, de los que me enganché rápidamente.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Como suele suceder, una cosa llevó a la otra y empezamos a quedar. Aquella clase terminó, la carrera terminó, empecé a trabajar y siempre seguí quedando con ella. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Me gustaba. Siempre llevaba un corte Bob y se vestía muy formal, como generalmente sucede con las mujeres de nuestra profesión. Pero debajo, se notaba que había algo más que solo formalidad, había rebeldía y un cuerpo que más de una vez imaginé desnudo. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">No albergaba esperanza cuando me invitó, esta vez, a su piso en vez de a un café. Siempre la vi de una forma muy ajena (aunque cercana), porque había cierta diferencia de edad. Sin embargo, estaba equivocado. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Recuerdo tener un café en la mano, humeante, y escucharla decirme «ven», para acto seguido tomarme de la mano y llevarme a la habitación. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Con facilidad abrió mi bragueta y sacó esa parte de mi que estaba dura, acariciándola con sus manos suaves, tan suaves como la piel de un durazno maduro. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Entonces me tumbó en la cama y empezó.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Sus manos alrededor de mi ingle, acariciándome, mientras sus labios, húmedos, me rozaban desde arriba a abajo. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">La escuchaba gemir, parecía darle placer aquello. Yo sentía que el mundo me daba vueltas. Cuando lo tragó por completo, sentí que el mundo se había apagado por un instante. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Y siguió y siguió, con suavidad, pero a la vez con firmeza, jugando conmigo un buen rato, hasta que me dijo «voy a hacer que te corras en mi boca». Cogió su <a href="https://tienda.elcajondetussecretos.com/control-double-vibes-estimulador-p-1-50-29575/"><strong>vibrador</strong></a> y lo puso en la base del falo. Mientras vibraba empezó a chuparlo, con tanta fuerza que parecía querer arrancarlo a través de la succión. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Arriba y abajo, sentía como la sangre se agolpaba y cómo, desde lo más profundo de mi, venía. Empecé a latir allá abajo. Ella sabía que estaba listo. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Con sus dedos suaves, me frotó hasta que la descarga, entera, terminó en su boca, pero insaciable como era, se lanzó de nuevo a engullirme.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Retorciéndome en la cama donde estaba, no podía pensar en nada, pero desde aquel momento supe que mi poco interés por el sexo oral había terminado. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-size: xx-large">Fin.</span></p>
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		<title>Guarde silencio, señorita bibliotecaria</title>
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		<pubDate>Sat, 01 Jan 2022 01:21:12 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La biblioteca de mi universidad es un símbolo arquitectónico de mediados del siglo pasado. Con vitrales coloridos y grandes salas silenciosas, donde los alumnos se sientan en total silencio a repasar esos viejos libros de páginas amarillentas y usadas hasta el cansancio. Todos los miércoles voy hasta el cuarto piso de la biblioteca y me [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p class="western" align="left">La biblioteca de mi universidad es un símbolo arquitectónico de mediados del siglo pasado. Con vitrales coloridos y grandes salas silenciosas, donde los alumnos se sientan en total silencio a repasar esos viejos libros de páginas amarillentas y usadas hasta el cansancio. Todos los miércoles voy hasta el cuarto piso de la biblioteca y me siento en la misma mesa escondida, para tomar una larga siesta hasta mi siguiente clase en la tarde.</p>
<p class="western" align="left">Sin embargo, últimamente me ha costado descansar adecuadamente pues la señorita López, me despierta cada vez que me encuentra dormido, indicándome que me retire a dormir a otro lugar. Al principio esto me enojaba mucho, pero con el paso del tiempo he comenzado a apreciar la compañía de la señorita bibliotecaria.</p>
<p class="western" align="left">Sus falda apretada y su camisa desabotonada, ha logrado despertarme mucho mejor que los bruscos golpes que da en la mesa. Comencé a fantasear con lo que encontraría debajo de esa ropa, incluso me excitaba con sus palabras groseras y su desdén. Fue a finales de otoño, cuando el tiempo comenzaba a enfriarse aun más y la universidad tenía un flujo menor de estudiantes, que decidí atreverme con la señorita bibliotecaria.</p>
<p class="western" align="left">-Señorita López, no encuentro un libro. dije a modo de saludo, logrando que ella me mirara sobre sus lentes, barriéndome de arriba hacia abajo con desdén, poniéndome duro de inmediato.</p>
<p class="western" align="left">Di el nombre y la seguí por las estanterías, perdiéndome en el movimiento de sus caderas y su culo respingón.</p>
<p class="western" align="left">-Espero que no te duermas esta vez, joven. La biblioteca no es un lugar para dormir, ya lo sabes. Explicó ella tranquilamente, entregándome el libro en la manos.</p>
<p class="western" align="left">-Ya… Es que mis sueños no me dejan dormir, señorita. Sueño mucho con usted. Dije con una pequeña sonrisa, mirándola a los ojos.</p>
<p class="western" align="left">Ella me miró sorprendida por un momento y de pronto mordió su labio, dudando claramente si preguntar. No obstante, la curiosidad le ganó rápidamente y con voz temblorosa, hizo la pregunta que estaba esperando.</p>
<p class="western" align="left">-¿Qué sueñas? Puedes contarme.</p>
<p class="western" align="left">-Prefiero mostrarle, si me lo permite. Propuse acercándome un poco más a ella.</p>
<p class="western" align="left">-Esta bien, muéstrame.</p>
<p class="western" align="left">Sin perder el tiempo con una respuesta, empuje suavemente a la señorita López contra una estantería y deslice mi mano por su muslo hasta el interior de su falda, donde encontré una braguitas de algodón totalmente mojadas. Aquello me excito aun más que si hubiera encontrado encaje y sin el menor pudor, gemí sobre su oído, sobrepasado por el deseo.</p>
<p class="western" align="left">Mis dedos tiraron de la braguita a un lado y comencé a trazar círculos sobre su clítoris, haciéndola gemir alto de inmediato.</p>
<p class="western" align="left">-¿Quien imaginaria que debajo de esa fachada decente, la señorita bibliotecaria tiene una bragas empapadas y un coño hambriento?. Mi preguntá pareció alterarla aun más, pues sus gemidos se convirtieron en pequeños gritos mientras mi mano trabajaba más rápido.</p>
<p class="western" align="left">La quería corriéndose en mi mano. Quería que en su coño quedara la sensación de mis dedos. Quería tenerla dispuesta para follarla cuando quisiera, en donde quisiera y que de esa forma dejará de ser una jodida bibliotecaria cascarrabias.</p>
<p class="western" align="left">-Oh Dios, creo que voy a…</p>
<p class="western" align="left">-Guarde silencio, señorita bibliotecaria. Exigí tapando su boca con una mano y sintiendo su coño corriéndose con bruscos espasmos en mi mano. Cuando terminó, recogí el libro y me fui de ahí, sabiendo que la próxima vez, tendría a la señorita López totalmente dispuesta para mi.</p>
<p class="western" align="left">Fin</p>
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		<title>Noche de pasión &#8211; Relato erótico</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Nov 2021 03:45:17 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[Hoy es una noche oscura, donde el viento mece rápidamente las nubes en el cielo. En el bar cercano a mi casa, una banda hace tributo a Los héroes del silencio. Desde el balcón veo a las personas entrar, y escucho algunos gritos lo suficientemente fuertes para llegar a mis oídos. Cuando vuelvo a la [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hoy es una noche oscura, donde el viento mece rápidamente las nubes en el cielo. En el bar cercano a mi casa, una banda hace tributo a Los héroes del silencio. Desde el balcón veo a las personas entrar, y escucho algunos gritos lo suficientemente fuertes para llegar a mis oídos.</p>
<p><span style="font-size: x-large">Cuando vuelvo a la cama, percibo su olor y me vuelve la sensación al cuerpo de una de esas tantas noches con él. Esta es una noche calurosa, mitigada por el viento, y me genera las mismas sensaciones…</span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Siempre habíamos querido intentar los juegos anales. Había disfrutado mucho las veces en que me tomaba, me abría las piernas, y pasaba lentamente de mi coño hasta el ano. Al principio las sensaciones eran muy fuertes, pero, con el tiempo, se volvió más placentero. Llegué incluso a tener un par de orgasmos, tocándome, mientras él me comía el culo. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Me siento latir allá abajo. Claro que recuerdo esa noche. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Estaba con las piernas abiertas, ligeramente inclinada para verlo tocarse mientras me comía. Fue entonces cuando empezó a bajar y a comerme el culo. Lamía y lamía como si no hubiera un mañana. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Yo me abría, latía, me retorcía. Me preguntó si podía introducir un dedo, y entró tan fácilmente… vi sus ojos brillar y supe que estaba tramando algo.</span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Se acercó entonces a mi oído a decirme qué quería hacer. Sonaba tan guarro, tan sucio… de solo pensar como me sentía vuelvo a tener la respiración entrecortada. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Había comprado un par de juguetes sexuales y estaba esperando la ocasión para usarlos. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">El lubricante se sentía frío y extraño dentro de mí, acompañado por la sensación placentera de su dedo penetrándome a profundidad. Luego el dedo pasó a ser dos, mientras mi mano se deslizaba lentamente en mi entrepierna, frotando.</span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Fuye entonces cuando me lo colocó, el <a href="https://tienda.elcajondetussecretos.com/anbiguo-watchme-control-remoto-vibrador-plug-anal-alexandru-p-1-50-29628/"><strong>plug anal</strong></a></span><span style="font-size: x-large">. Mi ano se iba abriendo lento, lento, recibiendo al nuevo huésped, hasta que de repente se abrió por completo, tragándoselo. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Me retorcí con placer. Qué sensación tan deliciosa, recuerdo que pensé. Y luego empezó la vibración. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Desde la distancia, el me veía retorcerme, frotándose también. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Le grité que lo quería, que lo necesitaba dentro. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">La doble penetración, del juguete y él, se complementó con un par de dedos que me introdujo en la boca. Llena por completo, deseando que siguiera indefinidamente, siendo satisfecha. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Entraba y salía, entraba y salía, la vibración rugía en mi interior, y los dedos húmedos que chupaba me acariciaban la lengua. Eran tantas las sensaciones, era tanto el calor, todo parecía estar concentrado dentro de mi centro, erótico y sensual, erótico y excitante.</span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Él se corrió primero, y yo unos instantes después, apretándolo para que no me dejara. Fue solo luego de unos segundos que apagó el juguete, y lentamente nos acostamos a retozar, como dos bestias ahítas de carne. </span></p>
<p><a name="_GoBack"></a> <span style="font-size: x-large">«Entre dos tierras estás y no dejas aire que respirar» canta alguien allá afuera, y yo entre mis recuerdos y mi mano que se frota contra mi entrepierna, estoy entre los recuerdos y el placer que me proporciona el recordar. Más aun, el tener orgasmos con esos recuerdos. </span></p>
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		<title>Pies perfectos y un juguete &#8211; relato erótico</title>
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		<pubDate>Sat, 25 Sep 2021 05:03:02 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[&#160; Sofía soltó una carcajada cuando le hablé por primera vez de las cosas que me gustaban. —No puede ser… —decía entre risas. —Sofía, tía, no te rías. Te estoy hablando en serio. Para mí mi los pies son algo muy íntimo. Mira, para que lo entiendas, me calienta tanto que me envíen una foto [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-size: x-large">Sofía soltó una carcajada cuando le hablé por primera vez de las cosas que me gustaban. </span></p>
<p>—<span style="font-size: x-large">No puede ser… —decía entre risas. </span></p>
<p>—<span style="font-size: x-large">Sofía, tía, no te rías. Te estoy hablando en serio. Para mí mi los pies son algo muy íntimo. Mira, para que lo entiendas, me calienta tanto que me envíen una foto pies como si me enviaran un nude. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Luego de decirle eso, dejó de reír, pero seguía sonriendo, mirándome a los ojos. ´</span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Éramos amigos, pero en el aire había algo más. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Un día, me encontraba yo en el trabajo, a punto de terminar mi turno. Entonces saco mi móvil y veo un momento el Whatsapp para encontrarme con que Sofía me había dejado unos mensajes. Siempre me hacía ilusión hablar con ella, era una tía muy inteligente, y me gustaba. También había algo lascivo en ella, que no salía a flote muy a menudo, pero que en mi cabeza era constante, como el sonido de las manecillas de un reloj. </span></p>
<p>—<span style="font-size: x-large">Quiero jugar un juego contigo —decía el Whatsapp. </span></p>
<p>—<span style="font-size: x-large">Perfecto –le respondí—, ¿qué te gustaría jugar?</span></p>
<p>—<span style="font-size: x-large">Quiero que adivines que hice hoy. Te daré una pista: se trata de algo referente al cuidado corporal. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Quise dar una respuesta un poco subida de tono. Miré alrededor y corroboré que no había clientes, así que podía permitirme unos minutos. Además, mi turno estaba por terminar. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">­—Te hiciste la depilación. </span></p>
<p>—<span style="font-size: x-large">No, jajaja —me respondió. </span></p>
<p>—<span style="font-size: x-large">Te hiciste una hidratación corporal. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">La respuesta fue la misma. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Probé suerte un par de veces más, hasta que ella me dijo: </span></p>
<p>—<span style="font-size: x-large">Bueno, lamentablemente no adivinaste. Pero, como premio de consolación te envío una foto. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">En la foto, sus pies, que jamás había visto, perfectamente arreglados. Se había hecho la pedicura. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Casi me caigo de la silla en la que estaba sentado. No sabía que respirar y me faltaba el aire. </span></p>
<p>—<span style="font-size: x-large">¿Es cierto lo que me contaste la última vez? ¿Qué te gustaban más las fotos de los pies que los nudes? —Preguntó. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Apenas pude escribir un sí. </span></p>
<p>—<span style="font-size: x-large">Pues… me pregunto qué pasaría si juntas las dos. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Ahí estaba ella, sosteniendo un<a href="https://tienda.elcajondetussecretos.com/calex-theyology-masajeador-p-1-50-30423/"><strong> juguete</strong></a></span><span style="font-size: x-large"> entre sus pies, completamente desnuda. No mostraba su rostro pero reconocía el tatuaje que tenía en el hombro. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Volví a mirar alrededor, no había nadie. Miré el reloj, mi turno había terminado. Le dije que me disculpara un momento, que estaba en el trabajo, y guardé el móvil, intentando mantener la cordura.</span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Cuando volví a casa, el móvil estaba lleno de mensajes. Pensé que estaba molesta por no haber seguido con el juego, sin embargo, cuando abro los mensajes, me encuentro con que me había enviado más videos, jugando con su juguete. Jugando conmigo, pues ella sabía lo que eso causaba en mí. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">Más tarde, cuando nos llamamos, se reía como hizo la primera vez que se lo conté. Mi cara estaba roja y en la suya había una gran sonrisa. </span></p>
<p>—<span style="font-size: x-large">Nunca habría esperado causar todo eso en ti… pero me gusta —me dijo. </span></p>
<p><span style="font-size: x-large">A mí también me gustaba sentir eso por ella. </span></p>
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		<title>Una cama fría y húmeda</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Mar 2021 05:24:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[El Cajón de tus Secretos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Si hay una cosa que odio más que el frío, eso es la distancia. Cómo odio esa dormir sola; no importa que estemos a cuarenta grados, no importa nada, porque sigo teniendo la terrible sensación de frío. Y, desde que comenzó todo esto del Covid, mi vida se ha vuelto un verdadero vertedero. Mi chica, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Si hay una cosa que odio más que el frío, eso es la distancia. Cómo odio esa dormir sola; no importa que estemos a cuarenta grados, no importa nada, porque sigo teniendo la terrible sensación de frío.</p>
<p>Y, desde que comenzó todo esto del Covid, mi vida se ha vuelto un verdadero vertedero. Mi chica, que oscila entre su ciudad —donde en verdad hace frío— y la mía, ha estado tanto tiempo lejos de mí que siento que me voy a volver loca.</p>
<p>Creo que el peor momento fue cuando tuvimos la cuarentena total, y apenas si podía salir de casa. Mientras tanto, ella se encontraba en su ciudad, lejos de mí. Y mi cama nunca estuvo tan terriblemente fría. El único consuelo que tenía, lo único que me alegraba durante esos días, eran las llamadas que nos dábamos en la noche. Un placebo para la sensación de carencia que tanto mal me hacía.</p>
<p>Nunca he sido fanática de los juguetes, siempre he preferido mi propia mano, una mano ajena —la mano de mi chica, en este caso— o una boca ajena. Húmeda, suave y humana besando mi coño hasta hacerme retorcerme sobre mi misma. Pero llegué a sentir que me estaba volviendo tan loca con esta ausencia de mi chica que terminé por hacerme con un juguete <a href="https://tienda.elcajondetussecretos.com/">https://tienda.elcajondetussecretos.com/</a>, que me ayudaba a superar esos momentos de vacío que tenía en medio del día, cuando estaba frente a la computadora teletrabajando o en momentos más aleatorios, como cuando estaba cocinándome.</p>
<p>Decía que todas las noches nos llamábamos. En primer lugar lo que hacíamos era hablar de cómo nos había ido en el día, las cosas que habíamos hecho; era poco, porque el encierro no nos dejaba hacer mucho, más allá de las cosas que hacíamos frente a nuestros ordenadores —y odiaba que ella no estuviese aquí conmigo, porque la única razón de que estuviese en otra ciudad era el terrible destino.</p>
<p>Sin embargo, ya pasada esa introducción tan necesaria para sentir que aun seguíamos juntas, comenzaba un ritual que desarrollamos: como no podíamos tocarnos, ambos decíamos, con suavidad, qué era lo que estábamos haciendo.</p>
<p>—Estoy mojando mi dedo índice en mi lengua, lo paso suavemente, lento, lento, hacia abajo… estoy llegando al ombligo… bajaré un poco más para llegar a la entrepierna, lugar donde deberían estar tus manos, tu boca o tu coño frotándose con el mío —conversaciones de este estilo teníamos.</p>
<p>Escucharnos describir lo que hacíamos con nuestros cuerpos era reconfortante. Los gemidos que venían después, también. Me imaginaba a mi chica, con su pelo negro sobre el rostro y sus pechos pequeños erizados, apenas pudiendo respirar mientras gemía y me excitaba aún más. Dejaba que mi juguete, mi succionador, hiciera su magia y me procuraba tantos orgasmos como era humanamente posible antes de caer rendida.</p>
<p>Hubo noches en que nos quedamos dormidas con los móviles encendidos, escuchándonos roncar, casi hablando en sueños, luego de haber tenido una sesión especialmente intensa. Esa y otras veces similares, aunque no dormía junto a mí, no me sentí tan mal.</p>
<p>Ahora solo espero no tener que volver a pasar por aquello y no volver a vivir tantos días con mi cama tan fría.</p>
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		<title>El buen vecino   </title>
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		<pubDate>Sat, 12 Sep 2020 23:06:55 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[María siempre había vivido en el mismo departamento del piso 8, a pesar de que sus padres se mudaron al campo, ella siempre disfrutó de quedarse en el mismo sitio. Conocía a todos sus vecinos y se sentía tranquila. Nadie nunca comentaba nada por las mujeres que entraban y salían de su piso, puesto que, [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>María siempre había vivido en el mismo departamento del piso 8, a pesar de que sus padres se mudaron al campo, ella siempre disfrutó de quedarse en el mismo sitio. Conocía a todos sus vecinos y se sentía tranquila. Nadie nunca comentaba nada por las mujeres que entraban y salían de su piso, puesto que, desde hacía bastante todos conocían las preferencias sexuales de María.</p>
<p>Sin embargo, cuando un nuevo vecino llegó al edificio, se sintió realmente incomoda. Se trataba de un chico alto y atlético, con una sonrisa mortalmente bella y unos ojos cafés que robaban el aliento, llamado Félix. Desde el primer día, María se sintió extrañamente atraída a él y por eso lo evitaba a toda costa… Hasta que un día simplemente no pudo evitarlo más.</p>
<p>La noche del sábado, María regreso sola a las tantas de la madrugada un poco frustrada sexualmente por la chica que la había estado calentando toda la noche y luego se había echado a la fuga.</p>
<p>—Buenas noches —saludó el guapo Félix con una enorme sonrisa al verla detenerse a su lado— ¿noche de fiesta?</p>
<p>—Hola. Si, fui a beber unos cubatas y bailar un poco —respondió María mirando disimuladamente el culo prieto de Félix a través de sus pantalones de vestir.</p>
<p>—Yo tuve una salida de trabajo y estoy totalmente frito. Hubiera preferido salir con una chica hermosa como tú, para beber unos cubatas y bailar —confesó Félix entrando al ascensor y sonriéndole.</p>
<p>—Yo hubiera preferido volver a casa con alguna tía buena y follar —contestó María suspirando y mirándolo a la espera de alguna reacción negativa.</p>
<p>—Folla conmigo —propuso Félix sin inmutarse— ven a mi piso y aprovechemos lo que queda de la noche.</p>
<p>La primera reacción de María fue la de sorpresa, pero cuando pasó, se sintió extrañamente cachonda. Estuvo en silencio unos segundos, tiempo que Félix espero en silencio y sin lucir incomodo en absoluto.</p>
<p>—Muy bien— respondió María acercándose al chico para darle un beso intenso.</p>
<p>La puerta se abrió en el piso 8 y Félix alzó a María, instándola a abrazar sus caderas con las piernas. Estuvieron besándose frente a la puerta unos segundos, mientras él rebuscaba las llaves en su chaqueta, al abrir la puerta, el deseo de ambos se sentía insoportable.</p>
<p>—Fóllame ya —exigió María contra su boca, desesperada por correrse.</p>
<p>—Déjame prepararte un poco más —insistió él llevándola a la habitación y dejándola en la cama con cuidado.</p>
<p>Sin decir una palabra más, Félix le arrancó el pantalón y las bragas rojas, exponiendo el coño húmedo de María, sin perder el tiempo, hundió la cara en aquel sexo delicioso y comenzó a comerlo.</p>
<p>María sintió que sus ojos se quedaban el blanco debido al placer intenso que experimento por la lengua de Félix comiéndola con gula y empujándola directamente al orgasmo en apenas unos segundos.</p>
<p>—¿Te corriste? Joder… —dijo Félix alejándose lo justo para sacarse la ropa.</p>
<p>Cuando María sintió la polla caliente abrirse paso en su coño empapado, se sintió extrañamente excitada de nuevo. Félix parecía saber exactamente el ritmo que debía mantener y el ángulo exacto en el que su polla presionaba un punto placentero dentro de María que la puso a gemir de placer inmediatamente.</p>
<p>Para sorpresa de María, se volvió a correr muy pronto, alrededor de la polla de Félix que seguía empujando frenéticamente. Las contracciones de su coño bastaron para hacer que el guapo chico se corriera abundantemente.</p>
<p>—Vaya, eso estuvo increíble —dijo María sin poder creer el buen polvo que acababa de tener.</p>
<p>—Eres increíble —dijo Félix abrazándola con una sonrisa enorme.</p>
<p>Y por primera vez en mucho tiempo, María se durmió junto a un chico, luego de un polvo increíble.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El cajón de mis secretos – Capítulo 6</title>
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		<pubDate>Fri, 28 Feb 2020 16:51:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[El Cajón de tus Secretos]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[Una extraña pesadilla hizo que Clara se despertara en una habitación oscura y desconocida, inmediatamente recodó que se encontraba en la casa del Adrián, un cuerpo respirando tranquilamente a su lado le confirmó su ubicación. El pánico la embargo casi de inmediato, congelándola en el sitio con una rigidez propia del rigor mortis, el próximo [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Una extraña pesadilla hizo que Clara se despertara en una habitación oscura y desconocida, inmediatamente recodó que se encontraba en la casa del Adrián, un cuerpo respirando tranquilamente a su lado le confirmó su ubicación. El pánico la embargo casi de inmediato, congelándola en el sitio con una rigidez propia del rigor mortis, el próximo pensamiento que tuvo fue que debía escapar de aquel lugar rápido y sin ser descubierta.</p>
<p>Con esa idea, Clara salió de la cama lentamente y recogió su ropa con rapidez, distraídamente pensó en que su día libre había acabado muy pronto y esa noche probablemente se encontraría con Adrián de nuevo en el hospital. Sin querer seguir esa línea de pensamientos, se vistió en el pasillo si salió a hurtadillas de la casa, tardó en conseguir un taxi, peo muy pronto estuvo en casa.</p>
<p>No dejaba de pensar en la forma tan dulce e intensa en que Adrián la había tomado, casi como si estuvieran haciendo el amor, ella no había pretendido que aquello fuese algo más que una relación meramente sexual. En un intento de dejar de pensar en todas aquellas cosas, encendió la computadora y accedió a su <a href="https://tienda.elcajondetussecretos.com/"><strong>sex shop online</strong></a> preferida en buscan de algún juguete nuevo para su cajón que la consolara en estos momentos tan difíciles. Como sintió que merecía consentirse, compró dos juguetes que le parecieron excelentes.</p>
<p>Un <strong><a href="https://tienda.elcajondetussecretos.com/lelo-mona-wave--vibrador-deep-rose-p-1-50-9000/ ">vibrador Lelo para el punto G</a></strong> y un <strong><a href="https://tienda.elcajondetussecretos.com/spirit-massage-wand-rosa-p-1-50-22038/">masajeador con 8 velocidades</a></strong>. Luego de su compra, durmió bastante hasta que llegó la hora de levantarse para ir al hospital, por suerte para Clara y desgracia para otros, el doctor Adrián paso toda la noche en una cirugía muy complicada, las siguientes dos noches sucedieron de la misma manera, así que no conversaron en ningún momento. Aquel distanciamiento, junto a la llegada de sus nuevo juguetes, hizo que pensara un poco sobre aquella situación y se convenció de que todo había estado en su cabeza.</p>
<p>Clara no estaba lista para iniciar una relación romántica. Había invertido demasiado años de su vida en un matrimonio, monógamo de su parte, y su vida sexual se había limitado a un par de posiciones, no pretendía volver a encerrar su deseo bajo llave por una relación con nadie. Ahora era libre de experimentar su sexualidad y estar con quien quisiera sin que su consciencia le gritara que estaba traicionando a alguien.</p>
<p>Justo estaba pensando en la idea de estar con alguien más mientras se preparaba para ir al trabajo el viernes de aquella semana. Sus juguetes habían resultado ser una experiencia tan satisfactoria, que volvió a su habitación dispuesta a jugar nuevamente con su vibrado lelo.</p>
<p>Se hundió en la comodidad de su cama, dispuesta a sentir esa elevación celestial que le llevaba lejos de su propia mente. Lubricó su vibrador, disfrutando de esa anticipación que se acumulaba casi dolorosamente en su vientre y hundió profundamente en su interior su amante de silicona, sentimiento el arco del juguete presionando este punto en su interior que la descontrolaba. Jugó pacientemente consigo misma, empujando, presionando y masajeando su clítoris con su otra mano.</p>
<p>Sintió la tensión en sus músculos y la explosión a punto de suceder, la imagen de Adrian desnudándola y tomándola desde atrás llegó a su mente, empujándola más cerca del abismo, al borde de la explosión.</p>
<p>El sonido del timbre de entrada la hizo para en seco. Alguien estaba tocando con insistencia, al parecer desde hacía un rato. Se acomodó la ropa con premura y suplico al cielo que no fuese su ex esposo intentando molestar.</p>
<p>Cuando se fijó en la mirilla de la puerta quedó totalmente paralizada, antes de preguntarse en voz baja: ¿Qué hace él aquí?.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Continuará…</p>
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