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Relato erótico
01 abr

Un clavo saca otro clavo

Un paso dentro de la discoteca bastó para que Camila sintiera los músculos relajarse completamente, dentro las luces parpadeando hacía que todo pareciera ir en cámara lenta, los cuerpos se meneaban al ritmo desinhibido de una canción de finales de los 90’s que todos parecían conocer a la perfección. Atravesando aquellos cuerpos se encontraba la barra, donde ella pidió dos cervezas, la primera la vacío completamente de un trago, la otra se mantuvo en su mano por algunos minutos más.

Camila miró a la multitud retorciéndose y pensó nuevamente en aquellos 6 años enteros botados a la basura en una relación con un chico que sólo la había hecho sentir inferior y que luego la había terminado cuando el imbécil, había conocido a una mujer mayor con dinero y después se había esfumado completamente dejándola con el corazón roto. Torció los ojos cortando esa línea de pensamientos y bebió su cerveza de un trago nuevamente, antes de pedir otra más.

Cuando llegó la media noche, Camila se sentía dispuesta a perder el control en la pista de baile, pero justo en ese momento se fijó en un chico rubio al borde de la multitud, estaba riendo y hablando entre gritos con uno de sus amigos, sus facciones dulces y angelicales le habían parecer un chico bueno que acaba de salir de la facultad de medicina, totalmente contrario al idiota de su ex.

—Me lo follo —Se dijo Camila a sí misma y se acercó a paso ligero.

Lo saludó con una sonrisa lánguida y lo sacó a la pista de baile, el chico aceptó un poco inseguro y se movió hasta quedar junto a ella en medio de la pista. Dos canciones después, el chico —que Camila había descubierto que se llamaba Adrián— parecía mucho más relajado y receptivo. Al ritmo de una canción latina, ambos se dieron un beso intenso y apasionado con sabor a licor y deseo.

Muy pronto los pasos los llevaron hasta la salida y luego a la parte trasera de un taxi, 15 minutos después estaban en el lobby de un discreto hotel, tomando la llave de la habitación 6 en planta baja donde entraron mientras se deshacían de la ropa.

—¿Eres un chico bueno? —Preguntó Camila pasando una mano por el torso desnudo de Adrián y tomando su polla erecta.

—Soy un chico bueno —respondió Adrián ahogadamente.

—Entonces házmelo como un chico bueno — Respondió Camila con una sonrisa excitada.

La boca masculina buscó la femenina, fundiéndose en un beso intento mientras la guiaba suavemente hasta la cama. Adrián comenzó a repartir besos húmedos desde la barbilla hasta el ombligo, bajando lentamente hasta el lugar húmedo entre las piernas de Camila, y al llegar ahí, una succión dura sobre el clítoris la hizo gemir intensamente.

Adrián lamió y torturó su centro, con una destreza simplemente increíble, cada lametazo contenía la presión justa para enviarla un poco más cerca del placer y cada succión la hacía querer retorcerse del placer. Se corrió intensamente, como nunca lo había hecho en su vida y se quedó mirando el techo totalmente pasmada.

—Te comí el coño como lo hace un chico bueno, ahora voy a follarte como folla un chico bueno —habló Adrián mientras se colocaba un preservativo.

Separando ampliamente las rodillas de Camila, él empujó su erección suavemente, permitiéndole a ella recibir la invasión. Un resoplido placentero de Adrián hizo que ella se excitara nuevamente al verlo disfrutar de su sexo. Las caderas comenzaron a moverse simultáneamente, él empujando profundamente, ella encontrando las embestidas a medio camino.

Lo cuerpos se llenaron de sudor y Camila comenzó a sentir un orgasmo formarse en su vientre, bastaron algunos empujes más para que se corriera una segunda vez entre gritos, sin embargo, Adrián no se detuvo, siguió empujando y persiguiendo su liberación también, prolongando el placer de ella algunos segundos más.

Cuando el orgasmo de él llegó, fue como una bomba explosiva que hizo a Camila gemir y retorcerse al sentir la polla de él latir con fuerza en su interior.

Y ahí, sudada y jadeante, totalmente satisfecha, Camila entendió que el dicho de que un clavo saca otro clavo, era totalmente cierto.

Fin.

 

0 Comments 1 abril, 2020

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